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Nada como pasar tiempo de calidad con hijas e hijos

Un eterno dilema, que cobra importancia en el caso de las madres y los padres cuando nos planteamos qué es más importante, si la cantidad de tiempo que invertimos en la familia o el tiempo de calidad que pasamos con los nuestros. En ocasiones nos sentimos culpables y malos progenitores por no poderles emplear más tiempo con nuestro hijos del que le dedicamos, pero, con los hijos, ¿es más importante la cantidad o la calidad?

Está claro que, de forma consciente o inconsciente, estamos siempre pensado en el escaso tiempo de calidad que pasamos con los hijos. Porque por un lado nos justificamos diciendo que no podemos de verdad sacar más horas, y por otro lado sabemos que el tiempo que les dedicamos no es suficiente.

Y que su comportamiento depende de ello, también. No hay más que fijarse en las continuas llamadas de atención que nos suelen hacer nuestros hijos; en ocasiones demasiado evidentes y aun exageradas. ¿Qué podemos hacer? La respuesta es convertir el tiempo que tengamos, ya sea mucho o poco, en un tiempo de calidad.

Tiempo de calidad con los hijos

Porque el ser humano tiende a buscar y a repetir experiencias agradables e intensas. Basándonos en esta ley natural, la mejor forma de satisfacer la necesidad de atención que tienen nuestras/os hijas e hijos, y también de aliviar nuestro pesar por no tener más horas disponibles para ellas/ellos, es tratar de aprender a disfrutar del tiempo en familia.

Cuando se tiene verdadero interés, existen muchas fórmulas y maneras de convertir tu tiempo con los hijos en ratos de calidad para tu familia, para los niños. Realmente creo que la que mejor funciona es estar presente, conscientes y atentos a lo que estás haciendo con ellos.

Si se trata de jugar, métete en el juego como si fueras un niño más; si estás inventando, pon toda tu capacidad a disposición del invento; si estás hablando con él o ella, pon toda tu atención en escucharlos; no te pongas a atender otros menesteres mientras te habla, deja el móvil, deja de pensar en lo que tienes que hacer, porque todo eso ahora mismo no es importante, ahora sólo está tu hijo/a y el mensaje que te está intentando expresar.

Cuesta, pero hay que esforzarse

Puedes plantearte incluso reconvertir las horas de estudio para que sea un tiempo con ellas o con ellos. Si les ayudas con los deberes ponte a estudiar tú también, deja tu prisa, tu exigencia y explora toda tu imaginación y creatividad para que aprenda lo que toca sin hacerle la tarea. Estos son aprendizajes que no se olvidan. Y si en este momento estás pensando que tú no vales para eso te informo que todos somos creativos, inténtalo.

No cejes. A lo mejor aun así te cuesta y no te sale a la primera, ni a la segunda. Los niños suelen agradecer mucho explicarles qué está pasando en un lenguaje que puedan entender, te pasa también a ti, cuando comprendes la situación te relajas mucho, habla con ellos sobre emociones, cuéntales cómo te sientes, los resultados son increíbles.

Llegar a conseguir que el tiempo que tienes para estar en familia sea un tiempo de calidad, con tu presencia plena, la situación cambia mucho. Tus hijos dejan de tener la necesidad de llamarte la atención para que estés con ellos, porque se sienten atendidos.

Tiempo bien aprovechado

Tú sientes que el rato que pasas con ellos es un tiempo bien empleado y aprovechado y la culpa, en caso de existir, y la preocupación, descienden provocando relajación y paz, y aparece una sensación de estar haciendo bien las cosas.

Si eres de las personas que han de continuar trabajando también al llegar a casa, de modo que coincides poco con tus hijas/os, tal vez puedas reservarte una tarde a la semana para ellas/os. Esas horas son sólo para jugar, investigar y crear con ellas/os.

Notarás que lo agradecen por las muestras de cariño que recibirás esa tarde. Y es curioso, porque en otros momentos que te busquen para jugar sólo tendrás que explicarles que en ese momento no puedes, ya que tienes que trabajar, verás cómo lo entienden sin problema.

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