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Padres compenetrados, a la hora de educarles

Una sencilla –pero eso sí, constante– comunicación entre los padres basta para conseguir estar siempre compenetrados. Algo que a su vez resulta imprescindible en la educación de los hijos. Con la idea de hacéroslo un poco más sencillo, os proponemos a continuación algunas recomendaciones, que pensamos que son fáciles de llevar a la práctica con un poco de buena voluntad.


Lo normal son unos padres compenetrados, dado que comparten la preocupación –de hecho, suele ser la mayor durante la infancia de los hijos– de educarlos, y sobre todo de hacerlo lo mejor posible.

Y precisamente para evitar obstáculos innecesarios es totalmente necesario que ambos progenitores “estén en la misma página”, que se pongan de acuerdo, que estén compenetrados sobre la educación de sus hijos e hijas. De ese modo reducirán al máximo momentos incómodos e inadecuados, en los que se contradigan el uno al otro delante de los menores, además de evitar caer en situaciones en las que se quiten mutuamente la autoridad.

Puedes leer más sobre el la importancia de que los padres estén compenetrados pinchando aquí.

Compenetrados en cada decisión

Para estar compenetrados, y educar en la misma dirección, con unas estrategias positivas y minimizando las dificultades que en toda relación de pareja y de ésta con los hijos pueda existir, el requisito imprescindible es la comunicación. Mamá y papá tienen que escucharse. Pero ¿cómo hacerlo?, ¿qué escuchar? En esta vida tan llena de responsabilidades y con tanta falta de tiempo es preciso guardar un ratito semanal para hablar de nuestros hijos; al menos 30 minutos al cabo de la jornada.

En ese tiempo, ambos tienen que eliminar cualquier otro estímulo y centrarse en la conversación. Para estar compenetrados han de:

  1. Mantener una conversación y una escucha activa, entendiendo lo que nos dice el otro y despejando todas nuestras dudas. Es necesario que en esta conversación ambas partes expongan su punto de vista y estemos atentos a todo lo que la otra persona nos dice.
  2. Centrar el tema en nuestros hijos y no en los de los demás, ni en las impresiones que tienen otros padres, abuelos u otros familiares. Son los padres los que tienen que educar a sus hijos escogiendo las estrategias que crean más correctas aunque se confundan. Para ello pueden valorar los comentarios sin que lleguen a ser imposiciones e informarse con distinta bibliografía o a través de especialistas si fuera necesario.
  3. Aceptar ambos sentimientos: el propio y el de la pareja: es el principio básico de cualquier relación.
  4. Utilizar un lenguaje respetuoso, tanto en esta conversación como en las que tengamos delante de nuestros hijos y con ellos.
  5. Elogiar al otro. Un punto importante, que nos reforzará positivamente con nuestra pareja y valorarnos como padres.
  6. Corregir si es necesario, pues todos somos humanos y nos confundimos. En esta conversación tenemos que aprovechar también para hablar de los errores que hemos cometido y de cómo resolverlos.

Inculcar valores claros

Hay que buscar soluciones consensuadas, porque educar es nuestra misión y no es fácil. Por tanto, debemos tener una visión global y conjunta para llegar a buen fin, consiguiendo así no confundir a nuestros hijos.

Se trata de estar compenetrados para eliminar conductas de chantaje, discusiones innecesarias e inculcar unos valores claros que hagan de nuestros hijos e hijas personas con un futuro estable. De esta forma los niños y las niñas serán adultos con patrones bien consolidados que podrán transmitir a sus hijos e hijas de la misma forma que hicieron sus padres.

Puedes leer sobre otros errores, a la hora de educar a los hijos, pinchando aquí.

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